El FEMMAGE
Cultura del collage y otras artes mayores
Hola compañera! En esta carta de hoy te invito a conocer (si no lo hacías) o recordar (si ya lo hacías), este término que forma parte de la cultura del collage y otras artes que merecen no ser olvidadas ni escondidas y que han sido tratadas de “arte menor” a lo largo de la historia.
¿Qué es el Femmage?
En los años 70, la artista Miriam Schapiro y la crítica Melissa Meyer acuñaron un término que todavía hoy resuena con fuerza: femmage.
Cuando se habla de femmage, se habla de una práctica artística que une collage, técnicas textiles y ensamblaje, creada principalmente por mujeres para narrar sus experiencias, su memoria y su identidad. El término combina las palabras "female" (mujer) y "collage", y también suena intencionadamente similar a "hommage" (homenaje), porque eso es, en el fondo, el femmage: un homenaje a las formas de creación tradicionalmente femeninas que durante siglos fueron consideradas "artes menores" o directamente invisibilizadas por el mundo del arte.
Schapiro y Meyer defendieron que actividades como coser, bordar, hacer patchwork o trabajar con telas no eran simplemente “manualidades”, sino poderosas formas de expresión artística. Cada puntada, cada fragmento de tela, cada combinación de materiales transportaba saberes, historias y emociones que merecían ser reconocidas como arte en mayúsculas.
En sus obras, Miriam Schapiro incorporaba elementos textiles, encajes, recortes de papeles estampados, pequeñas reliquias y objetos encontrados, para construir composiciones vibrantes y llenas de significado. El femmage no solo celebraba lo que tradicionalmente se entendía como "femenino", sino que también cuestionaba por qué ciertas formas de creatividad habían sido históricamente despreciadas o relegadas.



El femmage nos invita a mirar con nuevos ojos todo aquello que parecía "pequeño" o "doméstico". Nos recuerda que los saberes ancestrales, las técnicas transmitidas de generación en generación y las expresiones personales hechas a mano, tienen un lugar fundamental dentro del arte contemporáneo.
Se consideran algunos criterios para llamar a un trabajo femmage. No todos aparecen en un solo objeto. Sin embargo, la presencia de por lo menos la mitad de ellos es suficiente para que el trabajo sea apreciado como femmage:
Es un trabajo hecho por una mujer.
Rescatar y recolectar cosas son ingredientes básicos.
Los desperdicios son esenciales, cobran vida en el proceso.
El trabajo contiene contexto de vida de la creadora en su narrativa.
Contiene imágenes que son mensajes encubiertos.
Se dirige y conecta con una audiencia intima.
Puede tratar un tema de interés publico o privado.
Refleja una secuencia tipo diario personal.
Contiene un dibujo y/o texto cosidos/bordados.
Contiene recortes de distintos materiales.
Las imágenes figurativas aparecen en secuencia narrativa.
Formas abstractas crean un patrón.
Contiene fotografías u algún otro material impreso.
La pieza tiene una vida estética y funcional.
En tiempos donde volvemos a valorar lo hecho a mano, lo íntimo, lo auténtico, quizás el femmage pueda convertirse en una fuente de inspiración para repensar nuestras propias prácticas:
¿Qué historias guardan nuestras manos?
¿Qué materiales podemos rescatar para darles nueva vida?
¿Cómo podemos honrar nuestras raíces a través del arte?


Hace no tanto, las manos de las mujeres bordaban mundos enteros. Sin grandes escenarios, sin exposiciones ni vitrinas, en la intimidad de las casas se cosían mantas, se tejían redes de afectos, se zurcían esperanzas en silencio. Eran gestos cotidianos, invisibles para el arte "oficial", pero cargados de belleza, de paciencia, de sabiduría. El acto de coser, de bordar, de ensamblar con amor no es pequeño; es una forma de resistir al olvido, de sostener la vida, de contar lo que muchas veces no encuentra palabras.
No hay nada menor en coser una historia.
Ni en remendar una herida.
Ni en bordar un sueño.
Quizá el femmage sea, en el fondo, una forma de recordar que crear no siempre necesita grandilocuencias.
Que un hilo basta.
Que un pequeño retazo de tela puede contener una vida entera.
Que lo cotidiano, lo humilde, lo hecho con las manos, tiene un poder silencioso y profundo.
"Las mujeres siempre han bordado su historia en silencio. Ahora comenzamos a escucharla," decía Adrienne Rich. En estos pequeños gestos, estamos también tejiendo nuestra propia memoria, nuestra resistencia, amor o belleza.
Crear es también abrazar lo que somos aunque aún no sepamos qué somos. Cada gesto creativo, por pequeño que parezca, teje un puente hacia algo más grande.
Con estas palabras me despido. No sin antes dejarte las recomendaciones de la semana ;)
LA CANCIÓN: “María la Curandera” de Natalia Lafourcade.
LA PELÍCULA: “Nomadland” de Chloé Zhao.



Gracias por estar.
Pastora.



Me pareció maravilloso e inspirador tu artículo. Muchas gracias💜